15-jul-2008

Disneylogía

Aprovecho el estreno de Kung-fu Panda (chulísima!) para volver a dar la tabarra con que la mejor carrera que podría existir sería la Disneylogía: una carrera en la que podría haber asignaturas con nombres como "Quotes", "Mensajes subliminales", "BSO", "Técnica de dibujo", "Historia: Las Silly Symphonies y Mickey", "Doblajes: VO y español", "Cómo dejar una buena sensación", "Cómo no aburrir a los padres" etc. etc. Pero ojo, Kung-fu Panda NO es de Disney. Ok, me explicaré:

Disney no es solo esa gran empresa que empezó con sus maravillosos clásicos (Ej: Merlín el encantador, Fantasía, princesas varias...), siguió con sus estupendos "no-tan-clásicos" o "clásicos tardíos" (Ej: Tarzán, Mulan) y acabó deshechando los dibujos y cambiándolos por la animación (Ej: pelis Pixares varias). (Para más info, pinchad aquí. No tiene desperdicio la entrada.)

Aparte de que deshechar los dibujos fue un error (podrían convivir perfectamente junto a los estrenos de animación, como se hizo con Toy Story) en el que no me voy a extender demasiado, es indudable que Disney ha sido una multinacional infantil durante muchísimos años, y ha acumulado una experiencia y una tradición que han hecho que el mero hecho de llevar la etiqueta "Disney" baste para que un padre lleve a su hijo al cine sin cuestionarse mucho si la peli es buena o mala, porque da por supuesto que lo es. Esto es por varias razones.

Para empezar, porque Disney no nos ha solido fallar en el pasado. Mejores o peores, las películas nunca eran desastrosas (menos las que en los últimos años les dio por sacar directamente en VHS, que eran absolutamente pestosas todas menos el Rey León 3, que todo hay que decirlo, tiene gracia), en cualquier caso, las que pasaban por el cine no nos fallaban.

Pero más que el hecho de que no eran malas películas infantiles y de que los adultos no se aburrían demasiado con ellas, era la sensación que dejaban al final la que hechizaba. Uno salía de la sala queriendo salvar el mundo, encontrar una lámpara, acabar con las Úrsulas del día a día, sacar una espada de una piedra o encontrar al príncipe azul.

En mi opinión, los finales felices "previsibles" que cada vez se critican más por los aficionados al cine "alternativos-de-pensamiento-independiente-de-la-muerte" son los que más necesitamos hoy día, porque son los que nos dan esa inyección de esperanza y valor que hace falta para enfrentarse a los "malos" del día a día.

A partir de Disney, las posteriores factorías de dibujos infantiles lo que han ido tratando de imitar en sus películas no son las historias (esto es discutible--> Pinchad aquí , pero no vamos a tratarlo en esta entrada. Es el mismo enlace de arriba, leedlo es magnífico) sino esa sensación.

Y un panda, aunque no sea de Disney, puede aprender Kung fu... y dejar la sensación de Disney.

30-jun-2008

Soneto 26 de Shakespeare

Decididamente, los sonetos de Shakespeare son de lo mejorcito de poesía que he leído. "¡Claro! -diréis- es Shakespeare! ¿Cómo no iba a ser bueno?". Pero os recuerdo que su faceta literaria más destacada por todos los críticos es la de dramaturgo, por lo que la calidad de su poesía no tendría por qué estar a la altura de la de sus dramas. Pero ya os lo confirmo yo: lo está.

Los que me conocéis un poco sabéis que adoro la poesía romántica, en especial la que muestra el aspecto doloroso del amor, más que la de adoración del ser amado. A los que les guste ese tipo de poesía caerán como yo con los sonetos de Shakespeare.

Aun así, son 154 sonetos y no todos llegan de la misma forma. Estoy leyéndolos todos y apuntando los que más me gustan. Por ahora va ganando el nº 26, que me llega al corazón y a la memoria muchísimo.

Os pongo a continuación la traducción de este poema de esta edición bilingüe que tengo junto con el original en inglés debajo:

Soneto 26

Señor de mi amor, al cual en vasallaje
tu mérito ha enlazado tan fuertemente mi fidelidad,
a ti mando este escrito embajador,
para testimoniar devoción, no para mostrar mi ingenio:
Una devoción tan grande que un ingenio tan pobre como el mío
puede parecer desnudo, no teniendo palabras para vestirla.
Pero yo espero que algún buen pensamiento tuyo,
así desnudo, en el fondo de tu alma lo recueste
hasta que la estrella, cualquiera ella sea, que guíe mi movimiento,
benigna me señale con dulce aspecto
y dé un ropaje a mi amor harapiento
para mostrarme merecedor de tu dulce respeto:
podré entonces alardear de cuánto te amo;
hasta entonces no podré mostrar mi cara donde tú puedas ponerme a prueba.

Sonnet 26


Lord of my love, to whom in vassalage
thy merit hath my duty strongly knit,
to thee I send this written embassage,
to witness duty, not to show my wit:
Duty so great, whith wit so poor as mine
may make seem bare, in wanting words to show it,
but that I hope some good conceit of thine
in thy soul's thought, all naked, will bestow it;
Till whatsoever star that guides my moving,
points on me graciously with fair aspect,
and puts apparel on my tatter'd loving,
to show me worthy of thy sweet respect:
Then may I dare to boast how I do love thee:
Till then, not show my head where thou mayst prove me.


William Shakespeare

25-jun-2008

Un soneto de John Keats

Soneto nº 11 de Yeats, al más puro estilo y forma Shakespearianos . Tengo pendiente poner aquí mi soneto favorito de Shakespeare, de entre los 154 que tiene. Va ganando el 26, seguido de cerca por otros como el 30 o el 90, pero quiero leerlos todos xq son todos tan sumamente buenos que merecen al menos mi atención para considerarlos como debo. Quizá por esa fascinación que he descubierto por los sonetos de Shakespeare este de Yeats me ha gustado más que otros del mismo autor.

PD: ¿Por qué cuando pongo poemas casi nadie comenta? ¡Enga, que solo son 14 versos de nada! ¡Decid qué os transmite!

11 - A UNA DAMA VISTA POR UN INSTANTE EN VAUXHALL

El mar del tiempo ha permanecido cinco años en marea baja,
largas horas ha dejado arrastrarse la arena de un lado a otro
desde que yo quedé atrapado en la red de tu belleza
y desdeñado por tu mano sin guante.
Y sin embargo, nunca miro al cielo de medianoche
sin ver tus ojos, bien iluminados en mi memoria;
no puedo observar los colores de la rosa
sin que a tu mejilla mi alma vuele por encanto;
no puedo mirar a ningún capullo en flor
sin que mi ansioso oído, pensando en tus labios,
escuche con atención esperando una palabra de amor,
devorando su dulzura de la forma equivocada.
Tú eclipsas todas las delicias con hermosos recuerdos,
y penas introduces en mis queridas alegrías.


Febrero de 1818